Cada día que pasa es un día más,
o un día menos. Procura que tus días sean de los primeros, procura que siempre sumen
algo nuevo a tu vida. Odio esa gente que subraya en el calendario días
importantes (¡como si el resto no lo fueran!) y se los ponen como meta, como si
llegar a ese día fuese la recompensa de un montón de días de esfuerzo por
sobrevivir, de pasar por la vida, de estar simplemente en ella: fin de
exámenes, vacaciones, cumpleaños, fiestas… Que no, señores, que la vida no se
limita a un puñado de días buenos repartidos entre un montón de días inútiles,
tirados a la basura. Que la vida es mucho más.
No permitas que los días se
conviertan en el rutinario camino de casa al trabajo o del trabajo a casa, o en
el de vuelta tras un viaje. No. Disfrutar de cada día, vivir cada día, sentir
cada día como si fuera una nueva oportunidad que se nos concede cada 24 horas,
esa es la idea. Aprovecha cada una de las oportunidades, cada nuevo día, porque
quizá haya un momento en el que la vida deje de dártelas…y ninguno queremos
morir en un aburrido trayecto de vuelta a casa.