"Que esperaba un tren que no llegaba, que tan siquiera sabía si pasaba.
Que no tenía billete, que ni le importaba".
viernes, 2 de noviembre de 2012
El poder de un momento.
Si hay algo que tengo claro es que jamás me he vuelto a
sentir como aquel día. Que no he vuelto a ser la misma desde entonces. Que no.
Que me intento engañar con falsas apariencias, autoconvencer de que estoy aquí,
que no me he ido; pero la verdad es que desde ese instante mis principios y mis
valores se descolocaron. Que me descolocaste. Que sí.
Y sin embargo, aquel día me sentí más yo que
nunca. Me sentí capaz de todo y más, dije adiós a esa parte de mí que siempre
me entorpece en todo lo que hago, esa parte que nos sobra, que nos ciega. Que
os juro que era yo misma…sin miedos, sin excusas.
No sé cómo cambió todo, apenas me di cuenta, pero cuando
miras atrás y no reconoces, ni tan siquiera asocias, a aquella chica que te
mira desde hace solo unos meses atrás, te das cuenta que sí que has cambiado. Que
esa de entonces no eras tú, o quizá no lo seas ahora.
Porque hubo un antes que se soportaba, un durante que lo
trastocó todo, y un después…un después que se hace imposible.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)